dimecres 29 de abril de 2009

Destino

He estado meditando un poco acerca de por qué escribo tan poco en mi blog y me he dado cuenta de que venía hablando demasiado de política, y la política realmente no me motiva; no me estimula el intelecto sino la mala leche.

Así que creo que le voy a dar un giro a este blog. No se si será algo permanente o es que ahora me pilla metafísico, pero creo que prefiero divagar sobre cosas menos prosaicas.
Espero que mi pequeña pero valiosísima colección de seguidores sigan leyéndome, aunque ellos saben que este espacio mío es más un depósito en el que verter inquietudes, que una palestra para pontificar o buscar fama y fortuna bloguera.

Dicho esto, empiezo esta nueva etapa 2.0 con una reflexión acerca del Destino.

El Destino es un constructo, es decir, algo que se sabe que existe, pero dificil de definir o, cuanto menos, controvertido. No obstante todos tenemos nuestra propia interpretación acerca de qué significa el Destino.

Quizá lo más común cuando uno piensa en el destino es pensar que nada ocurre porque sí, que todo tiene una causa.
Hay quien lleva este concepto al extremo y cree que todo cuanto sucede está predestinado a ocurrir. Es decir, puesto que todas la causas existen de antemano, es de suponer que esas causas producirán sus efectos y, por tanto, ocurrirá lo que debe ocurrir.

Bien, yo tengo mi propia opinión al respecto y es un poco un mix entre el libre albedrío, la causalidad y, quizá, la mística.

Yo no creo que nuestras vidas esten regidas por un guión inmutable y que, por tanto, nuestro paso por este planeta no obedece a otra cosa que a un plan predeterminado y que nuestras acciones sólo forman parte de una película en la que no somos más que espectadores.

Pero sí creo en el destino como un conjunto de vivencias que suceden como consecuencia de nuestras elecciones en la vida. Es decir, sí creo que todas nuestras experiencias suceden porque se ha activado alguna causa, pero creo que los activadores somos nosotros mismos, y no un plan preestablecido.
La vida pone a nuestra disposición una inmensa cantidad de opciones (causas) y cómo manejarlas y forjar nuestro destino es una tarea que nos compete a cada uno de nosotros.
En cualquier caso creo que tengo asumido que también hay una colección de causas que son ajenas, nos vienen impuestas y también tienen una repercusión importante en el devenir de nuestro destino.

Algunos hechos recientes en mi vida me han hecho reflexionar acerca de cuál es el peso específico de las causas que controlamos nosotros frente a las causas ajenas, y he llegado a la conclusión que las causas propias son infinitamente más determinantes en nuestra vida que las ajenas. Tan sólo es cuestión de tomar conciencia acerca de la gran cantidad de cosas que podemos controlar.

El dejarse llevar por los acontecimientos o causas que vienen impuestos, nos lleva a una vida contemplativa, pasiva y, generalmente, desdichada.
Sólo cuando somos capaces de ver que el universo es un infinito conjunto de elementos interconectados sobre los que podemos ejercer una acción (que tendrá una reacción), seremos capaces de tomar las riendas de nuestro propio Destino.

Más reflexiones seguirán a esta. Permaneced en sintonía.

divendres 13 de febrer de 2009

El hecho cinegético

El hecho cinegético no es el título de un tratado de microbiología, ni el de una película de Kubrick.
El hecho cinegético es el aforismo empleado por el Ministro Bermejo para ocultar que esas palabras significan ni más ni menos que matar. Porque en eso consiste la cinegética, es decir, la caza para el común de los mortales.

Cazar ya no es como en la época de nuestros ancestros. Ya no se trata del noble arte de dar muerte a un animal para después destriparlo y dárselo de comer a tus vástagos.
Ahora, la cinegética es una actividad lúdica para señoritos que pagan auténticas fortunas por un lugar en el que apostarse en un coto, que te suelten un bicho medio drogado y darle cuatro tiros para acto seguido, retratarte frente al cadáver y colgarte la foto en el despachito.

Dejando de lado lo que pienso yo de esta actividad y de los que la practican, me pregunto por qué el citado Ministro tuvo que emplear semejante frase para tratar de zafarse de las preguntas incómodas acerca de su montería con Garzón.

Pues yo os diré porque. Porque estaba mintiendo. Es un hecho probado que cuando uno miente tiende a emplear expresiones enrevesadas, y decir que en su feliz coicidencia con el juez Garzón sólo hablaron del hecho cinegético es, sin duda, una expresión que da que pensar.

Tengo más argumentos para sustentar mi sospecha de que Bermejo miente. El Ministro, como todos los demás miembros del ejecutivo y como toda la clase política en general, tiene el convencimiento de que el pueblo es imbécil y, como tal, fácilmente manejable. Y tampoco es que vaya del todo desencaminado. Como muchedumbre somos bastante estúpidos, la verdad. Individualmente quizá razonemos, pero nos puede la tendencia gregaria y queremos formar parte de un grupo y ser aceptados, aunque para ello debamos sacrificar nuestro raciocinio.

De no ser así, no comprendo cómo el país no ha iniciado ya una revuelta social y se ha lanzado a las calles a darle un buen meneo al gobierno.
Creo que les haríamos y nos haríamos un favor. Es patente que viven en otro planeta y que les importamos una mierda.
Los socialistas y obreros ya no tienen nada ni de social ni de obrero. Son una casta de acomodados felices, que frecuentan restaurantes caros y de diseño, viven en lofts carísimos y se congratulan y dan palmaditas unos a otros por lo modernos, fashion y culturales que son. Todo ello mientras medio país está sumido en la miseria, el paro y la desesperanza.

Los populares, por su lado, no dan pie con bola y a día de hoy no representan una alternativa porque están sumidos en su propia travesía del desierto, en busca de un mesías que les guíe, les una y les marque el paso. Y como ese mesías no aparece, pues nada, a hacer buena aquella frase de "para lo que me queda en el convento, me cago dentro" y así viva el festival de los espías, las corruptelas, las contradicciones en sus propias filas y el desconcierto para sus votantes, afiliados, simpatizantes y resto del país que asistimos atónitos al espectáculo.

Porque es un espectáculo que ante la peor situación que recuerda esta generación, el peor presidente del globo terráqueo de todos los tiempos (título hasta ahora ocupado por George W. Bush) y la peor colección de ministros, ministras, miembros y miembras del ejecutivo, la oposición no sea capaz de plantar cara y poner en apuros a un gobierno que necesita de un toque serio de atención.

Ante todas estas calamidades sólo tenemos dos opciones:
  1. Seguir anestesiados, dejarnos intoxicar por la manipulación informativa y creernos todas la chorradas y mentiras que nos cuentan los políticos y los medios. Es decir, tomarnos la pastilla azul.
  2. Salir a las calles, antorcha en mano y que arda Troya. En sentido figurado, lógicamente. No vaya a ser que alguien se lo tome al pie de la letra y se lance a quemar políticos, por mucho que algunos lo tengan bien merecido. Esta opción sería tomar la píldora roja.
No hay que creer ciegamente a nadie. Aunque le hayas votado. La política no es como el fútbol. No debe llevarse en el corazón sino en la cabeza y por eso no debemos perder nunca el espíritu crítico e inconformista.
Uno no debe avergonzarse por haber creído en alguien y luego haberse sentido decepcionado. Porque lo peor es traicionarse a uno mismo y entrar en una espiral de justificaciones para intentar autoconvencerse de que la elección en realidad fué buena.
Los políticos lo hacen. Se autocontradicen y desdicen porque les va la poltrona en ello. No son servidores públicos sino asalariados del Estado que han hecho de la política no una vocación sino un medio de vida (de buena vida diría). Pero que ellos traicionen sus propias palabras y promesas no nos debe llevar a nosotros a seguir su mismo camino.

Por eso yo, como Neo, me he tomado la píldora roja.
Y me ha sentado divinamente.

¿Y vosotros?

dimecres 21 de gener de 2009

Nosotros no podemos.

Hoy es el primer día de mandato de Barack Obama, y no se me ocurre mejor manera de celebrarlo que reactivando mi blog, que lo sigo teniendo algo abandonado.

Por eso, mi artículo de hoy lo voy a escribir en forma de carta abierta al nuevo presidente de los Estados Unidos:

"Estimado Barack,

he seguido con entusiasmo toda la carrera electoral, desde sus inicios hace más de un año. 
Lo que vosotros montais sí que es realmente un circo mediático. Espectacular. Empezando por la encarnizada contienda para erigirse candidato en las primarias.
Realmente vosotros sí que sabeis enganchar a la ciudadanía a la política, aunque sea a costa de convertir ésta en un espectáculo.

Aquí en mi país (que no está en Sudamérica como creía tu rival McCain), también montamos espectáculos, lo que pasa es que son muy cutres y no enganchan a la audiencia. Me atrevería a decir que en esta materia, como en algunas otras, deberíamos tomar nota de cómo lo haceis vosotros.

Por eso y por mucho más te felicito, aunque también te compadezco.
El ser el primer presidente negro de la historia de tu país es un logro; una demostración de que el sueño americano sigue vivo y de que aún sois capaces de reinventaros, resurgir de las cenizas y volver a ilusionar. Pero como digo, esto tiene sus peligros, y ahora te contaré por qué.

En España vivimos una situación similar hace algunos años, aunque en menor escala.
Nosotros también tuvimos un presidente que creyó que Dios le había tocado con su mano y que, por tanto, estaba por encima del Bien y del Mal. En su endiosamiento creyó que nos podía dar la espalda. Creyó que el pueblo no era pueblo sino populacho. Pensó que éramos uns pobres miserables que jamás seríamos capaces de comprender que él, como elegido divino, tenía una misión superior y que podía llevarla a cabo sin contar con nosotros.

Pero como todos los falsos mesías, acabó convirtiéndose en un pequeño tirano despegado de la realidad, igualito que pasó en tu país con George.
Y lo mismo que allí, aquí también apareció alguien que en su momento también ilusionó a muchos. Alguien que parecía querer devolver el poder al pueblo. Alguien que hizo creer que los ciudadanos no somos sólo electores, sino voces con pensamiento y sentimiento. Alguien que, en su día, transmitió el equivalente a tu Yes, we can.

Ha pasado ya más de un lustro desde entonces y la ilusión hace ya tiempo que se desvaneció.
Aquél sobre el que tanta gente depositó sus ilusiones y sus esperanzas acabó defraudandonos de una manera mucho más trágica. Si, digo trágica y no exagero. No hubiera sido lo mismo tener un presidente de esos que "ni fú ni fá". De esos que son elegidos con baja participación y casi porque hay que elegir algo. Un presidente de esos que no ilusionan y que, por tanto, dificilmente pueden decepcionarte.
En el caso de mi país la tragedia viene porque va ligada a la traición. En su día, a nuestro presidente se le lanzó el mensaje claro: "No nos falles". Pero pareció no escucharlo. No valoró adecuadamente el peso de esa responsabilidad y el tremendo valor de su cometido.

Nuestro presidente, al final, acabó haciendo lo que hacen todos. Le dió la espalda al pueblo. Creyó, al igual que su antecesor, que eramos chusma a la que se podía mentir incesantemente porque después seríamos benevolentes y nos dejaríamos convencer con adulaciones y promesas esperanzadoras.

Creyó que podría seguir justificando sus errores haciendo responsables a los que llevan en la oposición ya más de 5 años. Creyó que podría seguir apelando a Irak, el Prestige y otros comodines para seguir tapando su Gran Mentira.
Se rodeó de un equipo de burócratas que le convencieron de que el pueblo es idiota y que, por tanto, no había de qué preocuparse. Creyó que con un poco de fútbol, tenis y otras cortinas de humo nos tendría sedados y quietecitos y que le dejaríamos tranquilo en la poltrona.

En resumen, cometió los mismos errores que su endiosado ex-oponente. Olvidó que los idiotas tenemos poder. Mucho poder. En nuestras manos y no en las suyas está la capacidad de cambiar el mundo.

Mi país ya no está en la Champions. Estamos en tercera regional. Somos el hazmerreír de la comunidad internacional, a la que tenemos que mendigar sillas para que nos dejen escuchar a los poderosos. Lideramos la destrucción de empleo. Incumplimos el pacto de estabilidad presupuestaria. Perdemos empleo a la misma velocidad que vosotros, pero con una población 10 veces menor (es decir, nuestro paro es 10 veces mayor que el vuestro). Nos estamos empeñando hasta las cejas emitiendo deuda que nuestros hijos y nietos ni saben cómo pagarán. Nos rebajan la calificación crediticia de manera que, a día de hoy, hay empresas privadas en el mundo que tienen mejor consideración de riesgo que todo el Estado Español. Nos hemos fundido en unos meses el superávit. Bruselas nos ha amonestado. El Banco Mundial nos alerta de que estamos muy, pero que muy jodidos. El FMI creo que ya pasa de nosotros. Presentamos EREs a punta pala sin que un sólo sindicato salga a la calle a decir ni mú. No tenemos alternativas al sector de la construcción. Estamos en el vagón de cola mundial en cuanto a productividad. El crédito está congelado. Las pequeñas empresas apenas sobreviven. Muchas cierran. Las familias ya no es que no lleguen a fin de mes; es que ni siquiera pueden pagar sus obligaciones básicas. La lista de desdichas, objetivas, es interminable.

¿Y sabes de quién es la culpa? Pues según nuestros sesudos gobernantes, la culpa es sólo vuestra y, por tanto, la solución sólo depende de vosotros. Aquí nuestros ministros y ministras sólo deben sentarse y esperar a que vosotros lo arregleis todo. O que escampe la tormenta por sí sola.

Y por todo eso te compadezco. Has ilusionado a muchos. Tanto, que el listón lo tienes en la estratosfera. No sólo tus ciudadanos esperan de tí que reconduzcas tu país. Tienes una legión de gobernantes advenedizos detrás que, ante su incapacidad de dar pié con bola, esperan que tú también les solventes a ellos la papeleta.

Asi que, estimado Barack, cuando acabes de poner a tu país en la senda correcta, vente pa España, que aquí también te necesitamos.

Afectuosamente tuyo,

Richard."

dilluns 24 de novembre de 2008

LiBertad, divino tesoro.

Bueeeno.

La libertad ya es libertad como debe de ser. Con B de Bien está rectificar. Al menos en las placas de las calles.
La verdad es que esa placa en la plaza del pueblo con Llivertat mal escrito hacía sangrar a cualquier ojo con un mínimo de sensibilidad.

Esta vez el movimiento ha sido rápido. No está mal. Un aplauso.
Aunque eso no cambie ni una coma del contenido de mi anterior artículo.

Porque, siendo franco, sigo pensando que en el fondo nada está cambiando.
Y quizá nada cambia porque los que deberían ser los catalizadores son siempre los mismos, y esos ya han demostrado su nula capacidad para mover las cosas. Ni unos ni otros.

Es posible que hayan entrado caras nuevas y que tengan más preparación que los tunantes de siempre, pero tienen escasa libertad de movimientos y, además, el ambiente presiona.

Porque en este pueblo no hay libertad política, ni siquiera para los gobernantes o la oposición. Y mucho menos para el ciudadano de a pié.

Cuántas veces habré oído decir eso de "uy, no te metas en política, que te buscarás problemas".
Y es cierto. En Llaurí hay miedo a expresar opiniones. Hay miedo a que te etiqueten, a que dejen de saludarte, a que te miren mal.

La política debería ser el sano ejercicio de expresar con libertad las opiniones propias. De proponer con libertad actuaciones de mejora. De reservarse el derecho de disentir ante algo o ante alguien.

Pero eso en Llaurí no ocurre.
Las opiniones no se expresan, se escupen.
Y a quien se le ocurra expresar una opinión contraria a la de los caciques de siempre (esos que mueven los hilos en la sombra), se verá agredido verbalmente o, incluso, físicamente.

Ante tal panorama es normal que el pueblo siga dividido en dos grandes facciones (mas un pequeño grupúsculo de "insumisos", como los irreductibles galos de Astérix).

Uno podría pensar que eso pasa en todos los lados. Que están los sociatas, y estan los peperos. Bien, es cierto. En toda España hay dos grandes facciones. Pero dudo que en muchos pueblos esten tan enfrentadas y se guarden tanto rencor.

Lo único que nos impulsaría hacia arriba sería la reconciliación.
¿Podemos esperar ese milagro?
NO. Simple y llanamente.
Seguiremos con la enfrentación, los insultos, las descalificaciones personales, las alusiones a la vida privada de uno y las amenazas.

Y mientras todo eso siga así, no podremos considerarnos libres.

Somos cautivos de los malos sentimientos.

divendres 21 de novembre de 2008

Biba yo i mi kavallo !!!

Demasiado tiempo pasa entre una entrada y otra, pero bueno, intentaré dedicar algo más de tiempo a poner por escrito mis desvaríos.

El de hoy no es propiamente un desvarío, simplemente una entrada corta para que nadie se piense que he desaparecido del mapa o que me ha abducido una nave extraterrestre.

Sigo vivo y muy pendiente de lo que pasa a mi alrededor.

En Llaurí las cosas, como no podrían ser de otra manera, siguen su curso.
La gente sigue con sus quehaceres diarios, todos luchan de una forma u otra contra la crisis que nos agobia (si, esa crisis que no existía) y los políticos siguen haciendo el panoli, dando día tras día una muestra patente de lo sucia, ruín, mentirosa y miserable que es la vida política llaurinera.

Como siempre, seguimos con acusaciones cruzadas, con el típico "y tú más", con los insultos gruesos en los plenos (a los que ya ni asisto ni pienso asistir), y con el "qué bien lo hago yo todo y que malos y feos son los demás".

Pero en fin, eso ya ni me acalora. Hace ya tiempo que desistí y que pasé de darme de cabeza contra los molinos. Nadie va a hacer nada serio por este pueblo jamás y es algo que tengo ya asumido.

Al final, a todos los niveles, la política se ha reducido a una lucha encarnizada por conseguir una poltrona y luego a proseguir la batalla por conservarla. El medio se convierte en un fin y en todo ese fragor se pierde lo que debería ser el objetivo primario: servir al ciudadano.

El ciudadano le importa un pijo a alcaldes, concejales, consellers, diputados, ministros o presidentes.
Todo el engranaje está movido por la ambición y el modelo de funcionario-liberado-sindicalista-político-mandatario-enchufador de amigos se repite a lo largo y ancho de la geografía en todos los niveles de la Administración, ya sea local, autonómica o central.

Y con ese modelo basado en vivir del dinero ajeno y enchufar a los tuyos, tan arraigado en la cultura española, difícilmente vamos a progresar.
Si por mí fuera, implantaría en todos los cargos y empleados públicos, una remuneración basada en el desempeño, con al menos un 80% del salario basado en el cumplimiento de objetivos.

Si ese modelo fuese implantado (cosa utópica), otro gallo nos cantaría.

Pero bueno, insiso, nada nuevo bajo el sol.

Bueno sí, hay algo nuevo. Tenemos una mejora de esas que quitan el hipo. Un gran avance de esos que hacen que todos los pueblos de alrededor nos miren con envidia. Un progreso impresionante que sin duda cambiará nuestras vidas:

¡ Tenemos nuevas placas con el nombre de las calles !

Y son taaaan chulas que incluso vienen con sus faltas de ortografía y todo.

Noz bemos todos hen la "Plaça de la llivertat"

divendres 26 de setembre de 2008

El Vengador Tóxico


El Vengador Tóxico es una peli cutre de serie Z de los años 80, pero tremendamente divertida si os gusta el gore y el humor grueso.

Lo curioso de esta película es su argumento.
Básicamente la historia relata la vida de un jóven que vive en una ciudad cercana a Nueva York.
Esa ciudad es el centro de todos los desperdicios de la Gran Manzana.
El protagonista es un chico tímido y pardillo; el típico nerd americano, que tiene que soportar las burlas de los otros chicos del barrio.

Un buen día, en una de esas sesiones de burla a la que le someten en el gimnasio, acaba cayendo por una ventana dentro de un barril de residuos tóxicos, lo que le provoca una horrenda deformidad pero también una tremenda fuerza y otros poderes.

El muchacho aprovecha su nueva situación para vengarse de todo el mundo y para limpiar la ciudad de delincuentes y de corrupción.

¿Y?

¿Para qué coño cuento en mi blog una peli gore de serie Z?

Pues porque ayer, escuchando cómo la radio relataba la crisis financiera mundial, se me produjo una revelación. El Vengador Tóxico no era realmente una película de serie Z: ¡¡¡ ERA UNA PROFECÍA !!!!

Ya está, Richard ya ha acabado de perder la cordura, estaréis pensando.

Ya veréis como no. Voy a hacer un breve resumen de la crisis y veréis clarísimos los paralelismos con la peli.

Primero un poco de antecedentes:

Hace más o menos una década, los tipos de interes en EEUU estaban por los suelos. Estaban tan bajos que, teniendo en cuenta la inflación, realmente eran negativos. Un chollo, vamos. Dinero gratis pa to el mundo.

Esa situación puso la primera piedra (y nunca mejor dicho) para un crecimiento urbanístico desmesurado (aquí en Spain algo sabemos también del tema).

A tal punto llegó la locura, que se empezó a prestar dinero incluso a los NINJA (Los Ninja es como conocen en EEUU a los "pelagatos"; No Income No Job no Assets. O sea, gente sin ingresos, sin trabajo y sin patrimonio).

¿Cómo se garantizaban esos préstamos hipotecarios? Pues de ninguna manera. La economía iba tan bien que incluso los Ninja pagaban sus facturas y encontraban empleo con facilidad. Pero aún así, esas eran hipotecas de alto riesgo.

Pero claro, con los tipos tan bajos, la rentabilidad de los bancos era muy mala, con lo que decidieron poner en marcha la imaginación.

Cojieron todo el conjunto de hipotecas "sueltas" que tenían, las hicieron a trozos y las metieron en paquetitos.
En cada paquetito había un poco de todo: trozos de hipoteca buenas, de gente solvente; trozos menos buenos, de gente más dudosa, y trozos de alto riesgo, de los Ninjas.

Resumen hasta el momento, para que nadie se pierda:
Con toda esta historia los bancos estaban consiguiendo dos cosas:
  • Por un lado, aumentaron el número de operaciones concediendo hipotecas a todo cristo, incluso hipotecas de alto riesgo (sub-prime). Al aumentar el número de operaciones, aumentaba su beneficio.
  • Por otro lado, dado que se prestaba tanto dinero, los bancos se estaban quedando sin liquidez y por eso se inventaron lo de "revender" las hipotecas a paquetitos
A partir de aquí, la cosa se complica un poco, pero se puede resumir en lo siguiente:
Para poder cumplir con las normas de Basilea, que obliga a los bancos a tener balances saneados, se crearon Conduits o entidades que pudiesen comprar y comerciar con esos nuevos productos financieros (los MBS).
Esos productos empiezan a extenderse más y más y empiezan a hacerse cada vez más complejos y empiezan a dividirse en nuevos productos, troceando aún más las hipotecas.

Al final de la cadena nos encontramos con que medio mundo estaba especulando con productos financieros derivados, con nombres muy fashion tales como CDO (Collaterallized Debt Obligations), CDS (Credit Default Swap), Synthetic CDO y otros muchos.

Millones de personas e instituciones financieras de medio mundo se forraban con esos productos, gracias también a la connivencia de las agencias de Rating, que se encargaban de disfrazar el riesgo real que tenían.

Si os fijáis, se había montado un ENORME tinglado financiero cuya supervivencia se basaba UNICA Y EXCLUSIVAMENTE en que los Ninjas (pelagatos) siguiesen pagando sus facturas y en que el valor de la vivienda seguiría subiendo por siempre jamás.

TACHAAAAAN : Ahora viene el paralelismo con la peli.

Si os fijais, los que al final acabaron teniendo la sarten de medio mundo por el mango fueron los Ninja. Los pelagatos perdedores de los que todo el mundo se burla. Los fracasados.

Un día los Ninjas vieron que sus patrimonios habían perdido valor (SI, la vivienda SI puede bajar de precio), se dieron cuenta que pagaban hipotecas mayores que el valor real de sus casas y decidieron que ya no podían continuar pagando y provocaron un tremendo cataclismo en el sistema, pues todas las finanzas del mundo mundial estaban contaminadas con lo que se ha venido a llamar activos tóxicos (¿veis?, ahí el paralelismo)

O sea que al final, los marginados de la sociedad han acabado convirtiendose en Vengadores Tóxicos, arrasando con todo el sistema financiero mundial y, al igual que el Vengador, limpiando el "barrio" de delincuentes y corrupción (véase la caída de Lehman Brothers, Fannie Mae, Freddie Mac, Bear Sterns, AIG y otros corruptos).

Conclusión: No hay que infravalorar a los pardillos. No hay que infravalorar a nadie. En la vida real, un sólo hombre puede marcar la diferencia o una multitud se puede alzar contra el poder. A la gente se nos puede putear, que aguantamos, pero hasta cierto punto. Al final, el poder está en nuestras manos.

Corolario: ¿Qué tiene que ver la historieta de hoy con Llaurí? Pues nada o todo, según lo veáis. Pero es que Llaurí está de un soso y aburrido últimamente que si no amplio mis horizontes acabaré por no escribir nada de nada.

Saludos y feliz crisis.

Lectura recomendada: Recomiendo encarecidamente a todo el mundo que se lea el blog de Leopoldo Abadía. De él he sacado yo una gran parte de mis conocimientos sobre el origen de la crisis sup-prime.
Recomiendo además a todos los ojos poco sensibles que vean la peli del Vengador Tóxico, que es un auténtico despiporre.

dimecres 13 de agost de 2008

Llega la democratización de la pobreza


Madre mía, cómo pasa el tiempo.
Desde mi visita al GP de Fórmula 1 de Montmeló que no había escrito nada.

Quizá será porque se me está apergaminando el cerebro por aquello que expliqué en un artículo anterior hablando de la modorra en la que caemos cuando el día a día es una sucesión de hechos rutinarios y pasamos a vivir el día de la marmota.

Y no será porque no han pasado cosas desde entonces.
Sin ir más lejos, allá en mayo, estábamos en una "situación económica envidiable, no había crisis, estábamos en la champions de la economía" y casi casi atábamos a los perros con longanizas (pero de las buenas, nada de salchichas de frankfurt).

En cambio ahora, sólo tres meses después, tenemos una tasa de inflación tan alta que nos tenemos que remontar a 16 años atrás para ver algo parecido. El paro sube y sube y más que subirá, el superávit fiscal nos lo hemos pulido y estamos tirando de los fondos para gastos extraordinarios, y el futuro pinta tan negro que ni el más sesudo economista se atreve a predecir hasta dónde vamos a caer.

¿Qué ha cambiado en estos pocos meses?
Esa sí que me la se: NADA. No ha cambiado absolutamente nada. La situación en mayo era tan mala como es ahora. La única diferencia es que por aquél entonces aún no era tan patente y los desgraciados que nos "gobiernan" desde Madrid aún creían que podían seguir engañándonos eternamente y marearnos con la semántica llamando "ligera desaceleración" a lo que ahora ya podemos llamar "ostión en toda regla".

Lo que está pasando en este país no tiene nombre. Las vamos a pasar más putas que cualquiera de nuestros vecinos y mientras tanto tenemos a Mister Bean haciéndole carantoñas a los patos en Doñana y a De La Vogue paseándose por el caribe y prometiendo millones de euros en ayudas a El Salvador para luchar contra los pandilleros, o más millones para apoyar al turismo en Acapulco.

En total la vicepresi ha regalado más de 130 millones de euros en un mes. No está mal. Como nos sobran, es bueno ser solidario.

No debemos olvidar otras políticas estelares y ultraefectivas para combatir la crisis que consisten en dar a cada español un formulario para que lo rellene y pueda ir a un comercio a que le regalen dos bombillas de bajo consumo. Cojonudo. Ahora sí que veo claro que estamos jodidos.

Si mientras nos quedamos atónitos ante tales memeces nos dedicamos a tirar de hemeroteca, podemos llegar al orgasmo si leemos la secuencia de acontecimientos relatada por ese mago de las finanzas que es nuestro Ministro de Nosvamosalamierda (perdón, quería decir Ministro de Economía), el gran Pedro Solbes.

Con su inmutable gesto de gurú de vuelta de todo ha ido relatándonos que íbamos a crecer al 3,8% y que la inflación iba a bajar, después que creceríamos al 3% y que esos del FMI eran unos ignorantes alarmistas, pues estábamos cojonudamente bien; después que quizá las previsiones habían sido demasiado optimistas y que nos podíamos dar con un canto en los dientes si crecíamos al 1,5% y después ya lanzando el grito de "sálvese quien pueda" porque estamos en una crisis de la que no tiene ni pajolera de cómo sacarnos. Y todo eso en pocos meses. Sí señor, menudo peazo ministro tenemos que cambia las previsiones de un día para otro y que reconoce que ni sabe cómo se nos ha venido esto encima ni sabe cómo vamos a salir de ello.

Y sin olvidar que en la última entrevista que le hicieron en El País el mes pasado reconocía abiertamente que nos han mentido, mienten y mentiran como bellacos.
Qué otro sentido pueden tener frases como "las promesas electorales son una cosa y la realidad otra", "el objetivo del pleno empleo era más una declaración de intenciones que una posibilidad real" u otras muchas perlas que este gañán nos suelta sin despeinarse y sin modificar el rictus.

Y no lo estoy diciendo todo. Ha habido muchas cosas más que cualquiera creería que han salido de una obra de Monty Phyton.
Así, a modo de lista desordenada me viene a la cabeza:

  • Sugerir la compra de suelo a las promotoras por parte del estado para hacer viviendas VPO y ayudar a que esas promotoras no se hundan. Y yo digo "oiga, Estado, ¿si yo monto una empresa y soy tan capullo de hundirla, también vendrá usted a salvarme?"
  • Empezar más obra pública para recolocar a los parados de la construcción (la mayoría inmigrantes). Y yo digo: "¿Vamos a empezar a hacer carreteras y puentes a porrillo para colocar a 3 millones de personas? ¿durante cuanto tiempo? ¿hasta que venga otro boom del ladrillo? ¿quien va a pagar todo eso?
  • Empezar un debate sobre el machismo en el lenguaje y sobre si "miembros" y "miembras" deberían ser ambas expresiones correctas. Sobre esto no digo nada porque se dice todo solo.
  • Oir al presi decir que "Asia y África son cuestiones primordiales de esta legislatura". Y yo digo: "¿Asia y Africa? ¿Y qué coño hacemos con España?"
  • Abrir un debate sobre si no usar corbata ayuda o no a ahorrar energía. Tampoco digo nada sobre esto. En general tampoco diré nada sobre cualquier idea peregrina del ilustre Don Miguel Sebastián. Generalmente sus iniciativas se comentan solas.

Así podría seguir hasta que este artículo se hiciese más largo que la Odisea de Ulises, pero creo que estos poquitos puntos ilustran bastante bien dónde estamos y dónde estaremos en breve.

¿Cuál es la solución?

Hombre, yo creo que la más razonable sería coger los palos y las antorchas, pero igual alguien me acusaría de radical.


Os dejo una serie de enlaces para que paseis un buen rato estival:

http://www.elpais.com/articulo/economia/pleno/empleo/era/ambicion/analisis/tecnico/elpepieco/20080803elpepieco_1/Tes

http://www.elpais.com/articulo/economia/paro/alcanza/julio/nivel/alto/anos/crisis/elpepueco/20080804elpepueco_1/Tes

http://www.expansion.com/edicion/exp/economia_y_politica/es/desarrollo/1155237.html